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Correr y entrenar para una maratón es difícil. ¿Correr y entrenar para una maratón con diabetes tipo 1? ¡Eso es súper difícil! Pero ahora lo he hecho… ¡dos veces! Acabo de completar la Maratón TCS de la ciudad de Nueva York por segunda vez, algo que nunca hubiera creído posible.

Me diagnosticaron diabetes tipo 1 en primer grado, a los 7 años, y, mientras crecía, nunca fui una gran corredora; de hecho, ¡odiaba correr! Saltamos a febrero de 2017: decidí correr la Maratón de la Ciudad de Nueva York con Beyond Type 1. Una vez que hube decidido esto, tuve una tarea monumental por delante: aprender a correr y entrenar para una maratón a la vez que controlaba mi diabetes. ¡Guau!

Comencé poco a poco. Caminando despacio. Empecé haciendo un programa 5k de correr-andar-correr. Era una corredora principiante, por lo que no podía saltar directamente a un plan de entrenamiento para maratón, que requiere que corras al menos 4 millas por carrera. ¡Ni siquiera podía correr una! Con diligencia y poco a poco me abrí camino hasta el día donde corrí mi primera milla en abril de 2017.

A medida que aumenté mi kilometraje, aprendí a identificar mis patrones glucémicos gracias a mi MCG Dexcom. Se producen picos glucémicos causados por la liberación hepática de adrenalina si estoy corriendo a un ritmo más rápido o si me emociono y me pongo nerviosa justo antes de una carrera. Mi MCG es con lo que he aprendido a prepararme el combustible para carreras largas. Vi que empezaba a descender alrededor de la milla 4, luego nuevamente a las 8, 12, 16 y, según eso, se me ocurrió un plan de qué comer y cuándo, cuándo administrar la insulina y cuándo no. Mi MCG ha sido la herramienta más útil en mi entrenamiento, sin duda.

Las herramientas mentales son otra parte esencial. Tu mente es tan importante como tu cuerpo para correr, y mantenerte motivada es esencial. Durante la maratón de 2017, para la milla 20 me había convencido de que no podía hacerlo. Llevaba lloviendo 4 horas. Mi sitio de inyección se había caído 7 millas antes, dejándome alrededor de 200 mg/dL. Estaba débil, deshidratada, empapada y me sentía fatal. Mi cerebro me dijo que me rindiera. Pero de alguna manera, encontré la voluntad para continuar y terminar la maratón en 6 horas, 14 minutos.

Mentalmente, el entrenamiento para mi segunda maratón fue mucho más duro que para la primera. Era más difícil motivarme, más difícil creer en mí misma, yo era más dura conmigo misma y todas las carreras parecían más difíciles. Durante mucho tiempo no pude salir de mi propia cabeza. ¡Estaba aterrorizada de no poder terminar y me preocupaba no estar al día con el entrenamiento y esa ansiedad realmente afectó mi manera de entrenar, porque perdí un poco los nervios! Fui capaz de superar muchos de esos bloqueos mentales, por lo que pude seguir corriendo y disfrutándolo, sin todo el estrés y la presión que me imponía a mí misma.

Todo el doloroso entrenamiento en las colinas, los obstáculos mentales, las montañas rusas de la diabetes 2018, habían valido la pena.

También ayuda tener algo por lo que correr que sea más grande que tú. Cuando corro, no solo corro por mí: ¡corro por la comunidad diabética!

Aunque entrenar para la Maratón de la Ciudad de Nueva York 2018 fue mentalmente más difícil, ¡la carrera en sí fue increíble! La mañana de la carrera, mis nervios finalmente dieron paso a la emoción, ¡pero no antes de disparar mi glucemia a 300mg/dL antes de comenzar!

Corrí a través de Nueva York con un nuevo vigor y entusiasmo. ¡Estaba corriendo rápido! Vi las secciones animando a nuestro equipo de Beyond Type 1, a mi novio, a mis amigos y a mi familia en las millas 8, 17 y 24. Cada vez era un nuevo estallido de energía y una oportunidad para abastecerme de Gatorade. Bebí Gatorade con agua, y comí gelatina y tentempiés para abastecerme de energía y mantener mis niveles glucémicos constantes. No tenía suficiente azúcar y mis niveles estaban bajando: estaba preparada para terminar la carrera alrededor de los 70, empezando a ser casi peligrosamente bajo. Me bebí una botella de Gatorade de golpe en la milla 24 y corrí a la línea de meta. ¡Lloré mientras cruzaba la línea de meta a las 5:17 horas – 57 minutos más rápido que el año anterior! Todo el doloroso entrenamiento en las colinas, los obstáculos mentales, las montañas rusas de la diabetes, tanto en 2017 como en 2018, habían valido la pena.  Después de cruzar la línea de meta, miré mi reloj y vi una glucemia perfecta de 100, un unicornio* para mi meta. Fue realmente apropiado.

*Un «unicornio», en la jerga de la diabetes, es un resultado glucémico de 100 mg/dL o 5,5 mmol/L.

 

Mary Lucas es la directora de Influencer Engagement en Beyond Type 1 y fue diagnosticada con tipo 1 en 1998, a la edad de siete años. Ha asistido a Parsons the New School for Design en Nueva York, donde ha estudiado diseño de moda especializado en ropa infantil. Le apasiona vivir bien con DT1, encontrar una cura y hacer crecer a Beyond Type 1.  Encontrará a Mary y su bulldog francés Lola en Instagram @MaryAlessandraa. En su papel como directora de Influencer Engagement, Mary conecta a los embajadores de Beyond Type 1 mediante una amplia variedad de programas e iniciativas.


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