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Inseguridad alimentaria y diabetes tipo 2

Nuevos estudios han revelado que las personas con prediabetes y diabetes no diagnosticada son más propensas a vivir con inseguridad alimentaria.


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Families crossing the street

Nuevos estudios, que analizan las tendencias en inseguridad alimentaria para las personas con diabetes diagnosticada, diabetes no diagnosticada y prediabetes, basados en datos procedentes de los EEUU entre 2005 y 2014, han revelado que las personas con prediabetes y diabetes no diagnosticada son más propensas a vivir con inseguridad alimentaria.

La inseguridad alimentaria se define como la falta de disponibilidad o la falta de capacidad de adquirir alimentos saludables. La inseguridad alimentaria influye sobre la capacidad de un individuo para controlar o retrasar enfermedades, como la diabetes tipo 2.

Los investigadores hacen hincapié en que la inseguridad alimentaria en la población general ha disminuido desde 2011, pero en personas diagnosticadas con enfermedades cardiometabólicas, como la diabetes tipo 2, ha seguido en aumento. Irónicamente, se han llevado a cabo pocos estudios sobre inseguridad alimentaria en poblaciones con diabetes no diagnosticada o prediabetes.

Se han analizado los datos de la Encuesta Nacional para el Análisis de la Salud y la Nutrición (NHANES, en sus siglas en inglés) de 2005 a 2014 (27.218 adultos de 20 años o más). Quienes respondieron a las preguntas del Módulo de Encuesta sobre Seguridad Alimentaria evaluaron en sus respuestas su poder adquisitivo para comprar comida, si omiten las comidas debido al coste o si comen menos por esta razón. La estratificación en diabetes, prediabetes o bajo riesgo de diabetes se basó en las respuestas a preguntas relacionadas con la diabetes y la HbA1c.

Los investigadores encontraron que, en comparación con las personas sin diabetes, la probabilidad de sufrir inseguridad alimentaria aumentaba en un 39% en personas con prediabetes, en un 58% en personas con diabetes diagnosticada y en un 81% en personas con diabetes no diagnosticada (HbA1c ≥ 6,5).

Los hallazgos sugieren la necesidad de aumentar las pruebas para la detección de diabetes en poblaciones con inseguridad alimentaria. Leonard E. Egede, DM y MS, sugiere que ahora es el momento, y los profesionales sanitarios deben tomar nota. «La inseguridad alimentaria aumentó del 9,7% en 2005-2006 al 15,2% en 2013-2014 (p <0,001). La prevalencia de inseguridad alimentaria aumentó más bruscamente entre quienes tenían diabetes no diagnosticada y prediabetes que en otros grupos. La detección de personas con prediabetes por inseguridad alimentaria puede ayudar a documentar las recomendaciones médicas a la hora de ayudar a revertir o ralentizar el avance hacia la diabetes», ha afirmado.


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