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La diabetes es una grave amenaza para la salud mundial. Se calcula que, el año pasado, la diabetes fue responsable de cuatro millones de muertes, según cifras de la Federación Internacional de Diabetes (FID). Muchas de estas muertes podrían haberse prevenido o retrasado. Nuestras proyecciones actuales sugieren que la cantidad de personas con diabetes aumentará para alcanzar los 522 millones en la próxima década, lo que equivale a una de cada diez personas.

La diabetes no solo afecta al individuo. Afecta a familias enteras. Hoy en día, la diabetes afecta a toda la familia, desde los padres de niños con diabetes hasta a quienes cuidan a un miembro de la familia de edad avanzada y a aquéllos con un pariente o ser querido que esté en alto riesgo. Es razonable sugerir que la mayoría de nosotros conocemos a alguien que vive con diabetes.

Con el aumento de los costes sanitarios y sociales asociados a la diabetes (727 mil millones de USD en costes médicos directos solo en 2017), debemos pensar en cómo se puede frenar, prevenir y, con suerte, revertir la prevalencia creciente de diabetes, especialmente la tipo 2, y sus complicaciones asociadas. Es una ambición que requerirá un enfoque que abarque a toda la sociedad. Todos tenemos un papel que desempeñar, pero los gobiernos en particular deben hacer más por ayudarnos a proteger a los familiares ante el desarrollo de diabetes tipo 2 y sus complicaciones, potencialmente mortales, así como a garantizar que las personas con diabetes tengan acceso a los medicamentos y la atención que requieren para mantenerse sanas.

Prevención mediante la educación

De todas las personas que viven con diabetes, alrededor del 10 por ciento tiene diabetes tipo 1. Este tipo de diabetes tiene que ser tratada con insulina. En la actualidad, no hay forma de prevenir la diabetes tipo 1. Sin tratamiento, el diagnóstico de diabetes tipo 1 es una sentencia de muerte. Esto significa que, alrededor del 90 por ciento de los casos de diabetes, aproximadamente 382 millones de personas en todo el mundo, son de diabetes tipo 2. En muchos casos, hasta en un 80 por ciento, según algunas cifras, la diabetes tipo 2 se puede prevenir a través de actividad física regular y hábitos de alimentación saludables.

Desafortunadamente, la diabetes tipo 2 pasa desapercibida. Su aparición puede ser lenta y los signos y síntomas de advertencia no son obvios. De hecho, una de cada dos personas que actualmente viven con diabetes permanece sin diagnosticar.

Los gobiernos pueden ayudar a frenar el aumento de la diabetes tipo 2 centrándose en iniciativas educativas y estableciendo políticas que fomenten un mejor estilo de vida y mejores opciones alimenticias. Deben identificar a las personas que aún no hayan sido diagnosticadas y aquellas que corran un alto riesgo para que la comunidad médica pueda intervenir a tiempo, antes de que empiecen a necesitar tratamiento para las complicaciones diabéticas, cuando ya sea demasiado tarde. La diabetes es una de las principales causas mundiales de ceguera, pérdida de miembros inferiores, infarto e insuficiencia renal.

Más de dos tercios (70%) de las muertes prematuras en adultos suelen venir causadas por un comportamiento que comienza durante la adolescencia. Por tanto, es fundamental involucrarse en el entorno del aprendizaje para educar a los niños y jóvenes adultos sobre los comportamientos que pueden conducir a la diabetes tipo 2. Es fundamental que influyamos sobre la adopción de hábitos que faciliten la prevención y creen entornos que promuevan la salud. Es fundamental que trabajemos con los padres para ayudarles a proporcionar a sus hijos un plan para un futuro saludable.

Pero solo el 17 por ciento piensa que su gobierno está haciendo lo suficiente para combatir la enfermedad.

Acción gubernamental para apoyar a las familias

El diagnóstico de diabetes puede resultar difícil para el individuo. El impacto que la diabetes puede llegar a tener sobre una familia suele pasarse por alto. Las familias tienen un papel importante que desempeñar en el apoyo a cualquier familiar con diabetes para ayudar a esa persona a controlar su afección.
Si bien la epidemia de diabetes se ha convertido en una preocupación pública, también existe la fuerte percepción de que quienes están en condiciones de provocar un cambio no están tomando las medidas adecuadas para evitar que esta enfermedad no transmisible afecte drásticamente a sus vidas.

La FID recientemente pidió a personas de todo el mundo que evaluaran la respuesta gubernamental ante la diabetes. «¿Tiene su gobierno alguna responsabilidad?» preguntamos. «¿Está haciendo lo suficiente su gobierno?» A nivel mundial, el 44 por ciento de las personas cree que su gobierno tiene la responsabilidad de brindar atención diabética. Pero solo el 17 por ciento piensa que su gobierno está haciendo lo suficiente para combatir la enfermedad.

Ya que la mayoría de los casos de diabetes se podría prevenir, se puede lograr un importante ahorro en los costes si se invierte en educación y prevención. Si los gobiernos hicieran más, como proporcionar orientación a uno de cada cinco profesionales de la salud que no hayan recibido capacitación de posgrado sobre diabetes, se fomentaría la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento de la diabetes y sus complicaciones, ayudando a construir un futuro más sostenible. Como consecuencia, se gastarjía menos dinero en el tratamiento de las personas con diabetes cuando ya es demasiado tarde. Esto podría significar un ahorro en dinero y sufrimiento.

Creemos firmemente que las personas con diabetes y sus familias deben tener acceso regular y asequible a la atención, la educación y el apoyo que se requiere para vivir una vida plena y sana con esta afección.

Parar en seco la epidemia

En la FID, hacemos campaña constantemente para que la diabetes se sitúe a la cabeza de la agenda de la salud mundial y que su amplio y severo impacto reciba la atención que merece.

Los estudios que hemos realizado, tanto en países en desarrollo como en países de altos ingresos, muestran que la población mundial exige más medidas para tratar y prevenir la diabetes, mediante la introducción de nuevas iniciativas orientadas a influir sobre el estilo de vida que tienen la ventaja adicional de reducir los gastos médicos a largo plazo.

La diabetes es un problema grave y no va a desaparecer. Los gobiernos pueden hacer mucho por evitar la muerte e incapacidad innecesarias de millones de personas en todo el mundo. Necesitamos trabajar juntos para que se produzcan hoy los cambios que protegerán la salud de las familias del mañana.

References

[1] IDF World Diabetes Day 2018 Report, Arlington Research, August 2018. Available on request.


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